Lorena Franco

Todos buscan a Nora Roy


Entrevista de Ginés J. Vera con Lorena Franco, a propósito de su novela Todos buscan a Nora Roy (Planeta).

Lorena Franco (Barcelona, 1983) ha conseguido seducir a más de 250.000 lectores de todo el mundo con sus más de dieciocho títulos, que la han convertido en una de las escritoras más vendidas y mejor valoradas en la plataforma de Amazon desde que en 2016 salió a la luz su novela La viajera del tiempo, un fenómeno de ventas sin precedentes en España, EE. UU. y México. Desde entonces, sus otros títulos consiguen alcanzar el número uno de ventas en digital a nivel internacional y han visto la luz en otros idiomas, entre ellos, italiano, polaco y checo.


Ginés Vera: Creo que es la primera novela que leo en la que el oficio de la protagonista es la tanatopraxia. Qué original. Como también esos detalles sobre los espasmos y los silbidos a causa de los gases durante la labor de Eva en este oficio. “Este trabajo da para muchas anécdotas -leemos-, pero casi nadie las quiere escuchar.” ¿Cómo y cuándo decidió este rasgo para este personaje? ¿Tuvo ocasión de “documentarse” sobre la labor del tanatopractor/a?


Lorena Franco: La tanatopraxia es una profesión que siempre me ha atraído, aunque reconozco que yo sería incapaz de ejercerla. Que a Eva no le traume la idea de enfrentarse a cadáveres también ayuda en una trama que, a medida que avanza, se vuelve más truculenta. Estamos acostumbrados a inspectores, periodistas… por lo que aporta un toque original en el género del thriller y siempre quise introducir esta profesión en alguna de mis historias; en esta encajó perfectamente. Sí me documenté mucho sobre la tanatopraxia, algo que hizo que admirara aún más la labor que ejercen, pero la perspectiva de Eva, en la mayor parte de la historia, no se centra en el sentido práctico de su trabajo, sino que lo abordamos más desde una perspectiva humana y sensible.


G.V.: En uno de los pasajes de la novela, Eva habla del morbo periodístico de algunos medios de comunicación que alargan las noticias para despertar el interés del público. No sé si es de alguna manera una crítica velada al cuarto poder, quizá ese elemento de denuncia social habitual en el género de la novela negra más allá de la parte ficcional de la historia.


L.F.: Desde la parte ficcional de la historia, Eva sabe la verdad, una verdad que los medios encubren o no han descubierto aún, por lo que eso le genera una frustración que la lleva a hacer esta crítica. Cuando una noticia se convierte en un tema popular del que la gente quiere saber, se alarga hasta límites que, en ocasiones, no tienen mucho sentido e incluso a veces pierden cierta credibilidad. Ocurre en el caso de Nora Roy y ocurre en realidad, aunque no es un tema que haya metido en la historia como denuncia social. Hay temas mucho más graves como la corrupción, el abuso de poder…


G.V.: Uno de los personajes afines a la protagonista es tajante con una de sus frases: “Porque el mundo está loco.” Esa locura social, metafórica acaso, ese sentimiento de que como sociedad tendemos al caos o a la irracional ¿puede ser uno de los elementos clave de “Todos buscan a Nora Roy”?


L.F.: Desde luego. Porque muchas de las cosas que ocurren en “Todos buscan a Nora Roy” son de locura, de una maldad sin límites. Pero, como se suele decir, la realidad supera a la ficción. Muchos lectores han recordado a través de esta trama un caso muy conocido en España que no mentaremos para no hacer spoiler, pero la propia Eva también lo menciona. ¿Quién no ha dicho, como Lola, compañera de trabajo de Eva en el Tanatorio, que el mundo está loco tras ver según qué noticia en los informativos? Yo lo he dicho muchas veces, seguro que tú también.


G.V.: Eva evoca a menudo a su abuela. A los consejos o a los últimos años que pasó con ella. Creo que ese personaje, su relación con Eva, tiene un papel importante en la trama de la novela. ¿Qué nos puede contar a este respecto?


L.F.: La abuela de Eva es una sombra. Siempre está en su recuerdo, es el principal motivo por el que se refugia en la ficción, en no querer saber demasiado de lo que ocurre en “el mundo real”. Su abuela fue como una madre y un padre al mismo tiempo; “nana”, como la llamaba, fue su persona favorita en el mundo y ahora que le falta, es normal que no termine de habituarse a su nueva vida sin ella.


G.V.: “...Hay gente mala y ya está. Demonios, son demonios disfrazados de personas normales y corrientes.” Curiosa la reflexión de uno de los personajes cercanos a Eva. Háblenos de estos “demonios”, de si también coincide con el personaje de su existencia entre nosotros.


L.F.: Sí, es la reflexión de la señora Cecilia, la vecina del segundo, una anciana de noventa años que tiene por costumbre asustar y sobrecoger a Eva y que, en un principio, no iba a tener mucho protagonismo en la historia, pero que al final es el desencadenante de muchas cosas… Y sí, coincido con ella en esos “demonios” que pasan desapercibidos entre la sociedad; solo hace falta encender la tele, ver los informativos o leer la prensa, y conocer su existencia.


G.V.: Todos buscan a Nora Roy está dividida en cinco partes interconectadas. Quería preguntarle por la decisión de plantearla así, fragmentado la trama, además de ese contrapunto buscado, no solo dando voz a distintos personajes, sino con el intencionado intercalado de textos periodísticos reforzando la estructura narrativa.


L.F.: Le otorga agilidad a la trama y frescura, así como las dos voces narrativas principales, la de Eva y la de Nora Roy, que hacen que el lector siempre vaya un paso por delante de ellas. Los textos periodísticos, la prensa en forma de diario ficticio “Barcelona ahora”, que fue muy protagonista en mi anterior novela El último verano de Silvia Blanch, en cierto modo sustituyen la investigación policial, para que el lector conozca, desde otra perspectiva, cómo está “el caso Nora Roy”, que se convierte, de la noche en la mañana, en la mujer más buscada de España por su supuesto doble crimen en el centro psiquiátrico donde estaba interna.


G.V.: Háblenos de las series de TV que le gustan a Eva y que cita en la novela. Me ha parecido curiosa la referencia a Outlander, a This is us, pero especialmente a Friends. De esta, la protagonista afirma que es la serie “que nunca pasará de moda”, incluso leemos detalles concretos de algunos capítulos de aquella.


L.F..: Son tres de mis series preferidas. Series en las que Eva se refugia por el mal momento por el que pasa tras la muerte de su abuela y la ruptura sentimental con Miguel, su novio de toda la vida. Ese refugio en la ficción, por cierto, le va a pasar factura por no estar muy al día de la actualidad… Respecto a Friends, es cierto que hoy en día seguimos mirándola, que muchos de nosotros nos sabemos los capítulos casi de memoria y, aunque faltan móviles de por medio y alguna que otra cosa puede sonar un tanto añeja, da la sensación de que sigue siendo muy actual y estoy convencida de que así seguirá siendo para las siguientes generaciones.


G.V.: Quiero preguntarle por dos posibles guiños en esta novela. Uno al cine, disciplina que conoce bien por su carrera como actriz; en Todos buscan a Nora Roy -además de mencionar a varias series de televisión-, leemos por ejemplo esa cita de “una jovencísima Juliette Binoche” en la película “Mala sangre”. Y, por otro, a que introduzca como personaje a una periodista que publica un libro sobre la propia historia que novela al igual que hizo en “El último verano de Silvia Blanch”. ¿Nos lo comenta?


L.F.: La frase de la película “Mala sangre” fue muy acertada en ese capítulo en el que vemos a Eva en la discoteca y se encuentra con Adrián, tan solo horas antes de que su vida dé un vuelco. Que luego una periodista llamada Alicia Bastán publique un libro muy necesario titulado “El psiquiatra”, hace que la historia dé un giro de 180 grados. Es cuando se nos echan encima un sinfín de preguntas haciéndonos ver que, quizá, los crímenes de Nora Roy no eran un sinsentido como nos hicieron creer. Y es que, como en la vida misma, nada es lo que parece o, como diría Lola, “el mundo está loco”.


G.V..: Entre las reflexiones de Eva hay algunas que dan que pensar como por ejemplo esta que extraigo por si nos la quiere comentar. “No hay nada más doloroso que la imposibilidad de no generar nuevos recuerdos junto a los que más quieres”.


L.F.: Creo que todos lo sentimos así cuando perdemos a un ser querido, ¿no? Cuesta asimilar que no va a estar más. Que tenemos que seguir hacia delante sin ellos con ese regusto amargo que produce, como la misma frase indica, la imposibilidad de generar nuevos recuerdos. Echar de menos duele. El hecho de no poder vivir más momentos junto a ellos pueden hacernos sentir incluso culpables por las palabras no dichas, los abrazos no dados…


G.V.: Por último, me gustaría que nos comentase otra de las interesantes frases que aparecen en “Todos buscan a Nora Roy”. Concretamente, “Cuando somos prisioneros del momento que vivimos, los recuerdos se vuelven libres y fluyen con nostalgia pese a haberlos amontonado como trastos viejos en el desván.” ¿Cuándo cree que somos “prisioneros del momento que vivimos”?


L.F..: Cuando no lo disfrutamos. Cuando se nos antoja tan irreal, tan triste o solitario, que preferimos vivir en ciertos momentos del pasado en lugar de centrarnos en lo que sucede en el presente. Y esos momentos del pasado, a su vez, son momentos sencillos y cotidianos que no valoramos al cien por cien pero que, con el paso del tiempo, nos percatamos de que eran los más preciados.

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