Javier Tenías

Entrevista de Gonzalo Sáenz.


Javier Tenías Rodrigo es un escritor, actor, director y profesor de teatro español. Desde 1998 dirige la compañía Dispara Teatro (Madrid). Es autor del manual de interpretación sobre teatro cómico, clown y Commedia dell'Arte Comedia para tod@s (2010) y del ensayo La vida no es puro teatro (2016) y la novela Mi viaje a la Edad Media.

¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura?

Creo que proviene por una parte de la adolescencia, de una necesidad de expresar algo que nunca es sencillo, ese me parece que es el salto directo a la poesía. Por otra parte, leía cómics (cuando se llamaban tebeos) y libros muy variados desde pequeño. Recuerdo que leí La Metamorfosis de Kafka en primaria, estuve varios días mirando debajo de la cama antes de irme a dormir. Con 19 años publiqué mi primer poemario, Que no me absorban las tinieblas, desde entonces no he dejado de escribir, por placer y por necesidad.

¿Cuántas obras tienes publicadas?

Una veintena, entre ellas hay poemarios, libros de relatos, ensayos sobre teatro, obras dramáticas y una novela.

¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular para tus últimos libros?

Para mis últimos libros, y no tanto para escribirlos sinopara decidir su publicación, ha tenido mucho que ver la inactividad a la que nos ha obligado esta pandemia, especialmente en casos como el mío, que trabajo en el teatro. No sé estar sin hacer nada, si no puedo actuar, escribo. Y consecuencia de esa hiperactividad es la publicación de uno de mis últimos libros de ficción, Esta no es tu ciudad y otros cuentos, donde, a través de historias vividas y otras imaginadas, me sumerjo en el cuento breve.

¿Qué van a encontrar los lectores entre las páginas de Esta no es tu ciudad y otros cuentos?

Van a encontrar humor, amor y también crítica social, van a leer historias de lo cotidiano que se entremezclan con lo fantástico. Creo que los relatos breves son como píldoras que condensan esos pensamientos que todos hemos tenido y que muchas veces callamos, por ejemplo: el no sentirse de ninguna parte. Es desde la extrañeza y la inquietud desde donde se llega a las artes y, creo que especialmente, a la literatura.


¿Tienes un horario propicio para ponerte a escribir? ¿Cómo compatibilizas la vida familiar, laboral, social y la escritura?

Me gustaría tener un horario para escribir, pero soy bastante caótico. Me encantaría ser de esas personas que pueden marcarse un horario, que se sientan frente al ordenador tras desayunar y aguantan hasta la hora de la comida. No lo sé, tengo la sensación de que escribo siempre; esté o no delante de un papel o un ordenador, de estar procesando algo. En ocasiones escribo más rápido, o de manera mucho más fluida, cuando salgo de casa y voy a un parque o a una cafetería y, por supuesto, cuando viajo. Muchos de los relatos de Esta no es tu ciudad y otros cuentos han sido escritos en parques, cafeterías o buses. Defiendo que no solo las artes, la vida en sí es viaje. Con respecto a compatibilizar la escritura con la vida familiar y la social: no tengo gran problema porque vivo solo y, cuando me rodeo de amigos, en su mayor parte también están metidos en alguno de estos embrollos que son las artes. Además, hoy día se puede escribir en cualquier parte y de múltiples maneras: mientras esperas a alguien que se retrasa, en el bloc de notas del teléfono móvil. Como todo el mundo está pendiente de su teléfono móvil, nadie sospecha que tú no estás hablando con alguien, sino escribiendo: hoy día se puede escribir literatura de manera mucho más discreta.

¿Tienes otros proyectos literarios o teatrales en marcha o en mente?

Lo que tengo en mente, como imagino que millones de personas, es que termine esta pandemia y podamos actuar (en la vida y en el teatro) con mucha más normalidad. Siento que llevamos dos años resistiendo y, de esta forma, es muy difícil que despegue algo. De momento es muy complicado el realizar una presentación de libros o un evento teatral, gran parte de los actos presenciales que se organizan hay que cancelarlos. En mente tengo viajar en cuanto pueda y todo lo que pueda, los proyectos vendrán de esos viajes. El golpe que hemos recibido los trabajadores de la cultura, al igual que los de otros sectores, ha sido muy duro.

¿Cuáles son tus autores preferidos clásicos y a quién recomendarías leer de la literatura actual?

De los clásicos no tengo duda en poesía: Baudelaire. Es el autor que leí muy joven, en la adolescencia, y me conmovió profundamente. En narrativa me he emocionado últimamente con libros como El perfume, de Patrick Süskind, las novelas de Saroyan, el gran Dostoievski, todos los autores del realismo mágico, los franceses del XIX, los estadounidenses del XX… Y, en castellano, desde el gran Cortázar hasta Arrabal. Son cientos, afortunadamente. Cada vez que un libro me conmueve me siento feliz. En la literatura actual hay grandes nombres más o menos conocidos, como Millás, pero me costaría nombrar un autor actual que esté por debajo de los sesenta años, así que mejor voy a poner punto en boca y otro punto al final de esta frase.

¿Qué estás leyendo actualmente?

Ahora mismo estoy releyendo un libro que me desapareció o me robaron (espero que fuera un ladrón lector): la biografía de Harpo Marx, que se titula Harpo habla. Me lo regalaron mis hermanos estas navidades porque un día les estaba hablando del libro y les conté que me había desaparecido. Acabo de mirar la pila de libros que están por leer y veo que hay varios de Hemingway y de Dostoievski.

¿Algún consejo a los nuevos escritores?

El más evidente: que escriban. Y el más importante: que lean. Después de esos dos: hay que intentar vivir y perseverar. Y, puestos a dar consejos, para los artistas en general: “tú no eres la obra, deja el ego fuera de lo que estés haciendo”.


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