DAÍNA CHAVIANO

Entrevista de Gonzalo Sáenz a Daína Chaviano


Es un placer para mí poder entrevistar a Daína Chaviano, una escritora consagrada, considerada como una de las tres mejores escritoras de ciencia ficción y literatura fantástica junto con Angélica Gorodischer (Argentina) y Elia Barceló (España) con quienes integra la llamada "trinidad femenina de la ciencia ficción".




Hola, Daína. Encantado de poder entrevistarte para la revista Literatura Abierta.

Muy buenas, Gonzalo. Estoy de verdad muy agradecida y emocionada por esta oportunidad.


Es un verdadero privilegio poder conversar con una mujer que ha consagrado su vida a la literatura y que ha llegado a tener tanto éxito, con una prosa tan singular y magistral como la tuya. Tengo que decir que eres licenciada en Lengua y Literatura Inglesa, pero que ya desde niña, desde estudiante, escribías y llegaste a recibir en Cuba un premio literario, el primero que se otorgaba a narraciones de ciencia ficción. ¿Es así?

Sí, yo me sumergí en la literatura desde que era niña, que fue cuando empecé a escribir. La verdad es que no pensaba ser escritora, pero a pesar de eso seguí haciéndolo. Recibí mi primer premio en la primera convocatoria que se hizo para un concurso dedicado exclusivamente a la ciencia ficción. Fue mi madre la que me dijo: "¿Por qué no envías algunos relatos? Total, no vas a perder nada, porque ya los tienes escritos". Y entonces, sin pensarlo ni esperarlo, los envié y obtuve el premio.


Luego, en la época de los noventa recibes ni más ni menos que el Premio Azorín por tu novela El hombre, la hembra y el hambre, una novela que tuvo muchísimo éxito, que te dio fama internacional, y que realmente es estudiada incluso en las universidades y desde distintos puntos de vista, no solamente el literario, porque realmente abordas una manera de entender incluso la psicología y la espiritualidad de todo un país, su diversidad cultural... Realmente es una novela asombrosa. Ya hace más de veinte años de aquello. ¿Qué recuerdas? ¿Qué puedes decirnos de aquella época?

Bueno, yo había salido de Cuba y me había instalado en Estados Unidos. En Cuba tenía ya una carrera, me conocían por varios libros publicados, que siempre llegaban a las listas de los más vendidos, e incluso había tenido un programa de televisión donde comentaba sobre ciencia ficción. Todo fue bastante difícil, porque obviamente cuando llegué a Miami nadie sabía quién era. Fue en el año 1991 y tuve que empezar de cero. Seguía escribiendo, pero no conocía nada del mundo literario fuera de Cuba. Por ejemplo, no sabía que era importante tener un agente literario, porque eso facilita los contactos editoriales. No sabía nada de eso, pero seguí escribiendo. Había terminado ya dos novelas cuando me enteré de la convocatoria para el Premio Azorín. Envié la tercera y última novela que había escrito, El hombre, la hembra y el hambre. A partir de ese premio, se me abrieron las puertas. Significó mi entrada nuevamente al mundo editorial, pero esta vez fuera de la isla.


Y desde ese momento ya no han parado los premios porque los sigues recibiendo. Tengo aquí este libro tuyo, Los hijos de la Diosa Huracán, que es impresionante. Invito a todo el mundo a que lo lea, porque es sorprendente. Es un thriller histórico que se mueve entre dos tiempos: a finales del siglo XVI, cuando se producen los primeros contactos entre indígenas taínos y los conquistadores españoles que llegaron a las islas, y en un futuro hipotético cercano. Y, además, es tremendo porque la obra mezcla el suspense, con el misticismo, la espiritualidad, la historia... No sé cómo puede salir de una mente una ficción tan brillante...

Gracias por los elogios. Y los tomo, digamos, como un regalo al final de un trabajo que duró una década. Esa es la novela que más tiempo he empleado en escribir, porque requirió de una larga investigación, algo caracteriza mi trabajo. Hago mucha investigación, pero la verdad es que esta fue todo un reto. Y, como bien dices, en una novela donde se mezclan muchos temas y puntos de vista. Me gusta hibridar géneros. La gente suele preguntarme: "Esta novela ¿qué es? ¿Género romántico, fantástico, un thriller?". Y les respondo: “Es de todo”. Si fuera a clasificarla para facilitarle al lector entender de qué va, podría decir que es un thriller histórico. Es una trama donde hay un elemento de misterio que conduce a una serie de asesinatos y que se mueve entre dos mundos. El primero es la época de la conquista. Transcurre en el momento en que llegan los españoles y empiezan los primeros contactos con los nativos, en este caso, los indígenas cubanos: los taínos. Al mismo tiempo, se va desarrollando una historia paralela, que ocurre en un futuro más o menos cercano al que algunos lectores han calificado de ciencia ficción, porque describe una Cuba donde tienen lugar las primeras elecciones democráticas, después de casi un siglo, entre varios partidos. Allí se produce un descubrimiento extraordinario en una cueva. No voy a decir de qué se trata. Solo diré que encuentran tres elementos que no deberían estar ahí por razones históricas. Toda esa trama futura se va alternando con la historia del pasado y, obviamente, ambas tienen una relación que no se devela hasta el final. La novela aborda muchos temas. Por ejemplo, he tratado de analizar la tristemente célebre leyenda negra española, pero a partir de hechos históricos reales, porque en toda historia no hay nada ni nadie que sea completamente bueno, ni completamente malo. Hubo indígenas y pueblos enteros indígenas que traicionaron a los suyos para unirse a los conquistadores, y viceversa. Cierto que durante la conquista se cometieron asesinatos y masacres, pero entre los conquistadores españoles también los hubo que trataron de defender a los indígenas y de contrarrestar estos hechos. Todo esto se muestra en la novela. Además, también trato de dar una nueva visión reconstruida del mundo taíno, que no se conoce. Ni siquiera los cubanos, si se les pregunta, saben realmente cómo era ese mundo, porque en la literatura se ha hablado mucho de culturas indígenas como la maya y la azteca, pero poco o nada sobre las culturas del Caribe. Quise recrear todo un universo y explorar la espiritualidad y la vida familiar de los indígenas cubanos.


Esta novela ha recibido a posteriori el premio literario más importante de Florida, que no es el primero de ellos que obtienes, sino el segundo, porque también lo recibió tu novela La isla de los amores infinitos, donde igualmente encontramos, por cierto, el tratamiento de la diversidad cultural. En tus obras abordas las diferentes psicologías y tradiciones culturales que integran un país o una civilización. Creo que es algo que caracteriza tu literatura y que quizá emane de tu propia vida, porque tus orígenes son también multiculturales, franceses y españoles. ¿Es así? ¿Es posible que tu propia vida haya influido en tu literatura?

Así es. Hay incluso un concepto, relacionado con eso, que me gusta citar: el concepto de la memoria genética. Pienso que, si escuchamos lo que nos dicen el alma, el cuerpo, los genes, llegamos a tocar nuestros orígenes. Quizás por eso empecé a escribir esta serie de novelas donde exploraba las diferentes etnias que componen la nación cubana —la española y la africana son las más conocidas—, pero en La isla de los amores infinitos me sumergí también en el universo de la etnia china, que es un elemento importante de la cultura cubana, y en el cual, por alguna razón extraña, ningún escritor cubano había indagado a profundidad. Traté de reflejar toda esa complejidad étnica a la novela. Lo mismo me ocurrió con Los hijos de la Diosa Huracán. Después de terminar La isla de los amores infinitos, y mientras repasaba la bibliografía que consulté para esa novela, me di cuenta de que en esa exploración de la cultura cubana faltaba el elemento indígena, que no había abordado. Por eso decidí escribir Los hijos de la Diosa Huracán. Pero vuelvo a lo de la memoria genética. Hace poco me hice unas pruebas de ADN, con dos de esas compañías donde uno envía muestras de saliva para conocer los orígenes genéticos. Resulta que llevo sangre indígena. Es un porcentaje pequeño, pero tengo genes taínos. Muchas veces se ha dicho que los taínos se extinguieron, pero no es así. No solo quedan sus genes entre nosotros, sino que incluso hay familias enteras, que viven en el oriente de Cuba, que descienden directamente de esa etnia. También encontré que poseo genes del norte de África, eso que llaman el Magreb (Argelia, Libia, Marruecos, Sáhara Occidental, Túnez); también de Escocia, del sur de Francia, de Irlanda, de España, de Portugal, y de otras regiones más. Es decir, cargo con una mezcolanza sanguínea enorme, y creo que mi interés por la hibridación cultural en la literatura me llega a través de mis genes. No en balde he trabajado con tantas mitologías de todas partes. Y me gusta pensar, quizá un poco poéticamente, que esto tiene que ver con mis genes.


Daína, al hilo de lo que estás diciendo, estoy pensando en la teoría de Richard Dawkins, que considera los genes como una unidad evolutiva fundamental y con entidad propia, y desde luego, seguramente tengas muchísima razón en lo que estás diciendo. Nuestra carga genética, esa información que se va almacenando tiene una identidad en sí misma y resulta que son los genes —y no las personas— los agentes sobre los que opera la evolución. Y, para terminar, Daína, te quería preguntar por tus futuros proyectos después de estos libros maravillosos. ¿Hacia dónde se está encaminando tu literatura? Porque, bueno, la abordas desde los cuentos, la poesía, la novela... ¿En qué te estás ocupando ahora?

Soy bastante supersticiosa con relación a mis libros. Jamás revelo un título hasta que no está publicado, y tampoco hablo mucho de lo que estoy haciendo. Pero para tratar de responder a lo que me preguntas, digamos que estoy regresando a mis orígenes literarios, aunque de una manera diferente. Quiero regresar a la ciencia ficción, pero no descarto seguir hibridando géneros. Por el momento, estoy escribiendo cuentos. Después de una novela tan larga, deseaba hacer algo distinto y me he sumergido en un libro de relatos. Tengo otros proyectos de novela, pero decidí tomarme un descanso trabajando en algo opuesto a lo que he hecho últimamente.


Pues deseando que lleguen al mercado, deseando leerlos, porque de verdad que todo lo que llega de ti es maravilloso, y ahí está ese reconocimiento internacional que tienes, que no es para menos. Así que, Daína, de verdad, un placer haberte tenido con nosotros en Literatura Abierta. Un fuerte abrazo.

Igualmente. Muchas gracias.

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