Brother-Libertad

Reseña de José María García.


Reseñar una novela de José Luis Muñoz es muy fácil. Basta con dejarse llevar por las sensaciones que provoca la lectura de sus novelas y exponer de manera ordenada los pensamientos que nos evoca. Hoy hablamos de su última obra (quizá ya penúltima para el lector, dada la prolificidad de este autor), de Título BROTHER, en concreto de su primera de las tres partes que lo componen, y que lleva por título LIBERTAD.

La presentación de los personajes, fundamental en toda obra literaria, es digna de un maestro: Caín saliendo de la cárcel, Abel olvidando recogerlo en la puerta del centro penitenciario, Eva Blondie, su voluptuosa mujer, God Brother, el padre de ambos hermanos…. Una galería de personajes digna de un relato tan duro como excitante.


No me consta que exista en el panorama literario actual un escritor de novela negra con el talento de José Luis Muñoz para hacernos tan vívidas las historias que cuenta. Y es que tiene una ventaja enorme, como viajero que es: siempre escribe de aquello que conoce, y los paisajes que describe, el tipo de personaje que habita en sus mundos han sido conocidos, de una forma u otra, por el autor. Las carreteras, los restaurantes, los tipos de mirada torcida, las gasolineras en medio de la nada han sido previamente visitadas por su ilustre autor, que traslada su vivencia de forma excelente al papel, para goce de los lectores.


Y qué decir del ritmo narrativo, que mezcla el presente más riguroso con retrocesos al pasado, las violaciones masivas en la cárcel, la vida de niños con God Brother, la ausencia de la madre de Caín y Abel, la dimensión bíblica de todo el relato, empezando por los nombres de los personajes, o el oficio del padre, predicador de una de las innúmeras iglesias que intoxican la fe de los norteamericanos con la religión hecha a la medida de sus creadores.


Con los saltos al pasado iremos descubriendo la razón de la condena de Caín, la culpabilidad de Abel, la historia de una familia que no es que esté desestructurada, es que está destruida por egoísmos, bajas pasiones, venganzas y un dolor sordo y constante que atormenta a los personajes, unas veces duros, otros frágiles y vulnerables, pero siempre rodeados de una violencia endémica en un país en el que se venden más armas que hamburguesas, y más marihuana y antidepresivos que libros.


Si tienen un presupuesto limitado para consumir cultura, dedíquenlo a BROTHER – LIBERTAD y prescindan de los best-sellers que copan las pirámides de libros de las grandes librerías, escritos a partir de algoritmos elaborados por expertos en márquetin, rellenados por ghostwriters (o negros, como los llamamos aquí) a sueldo de las editoriales y con el nombre prestado de un gran autor. José Luis Muñoz no engaña a nadie y menos aun decepciona a sus lectores: oficio, técnica y talento al servicio de una literatura que no puede gustar a todos, de un autor reconocible y con una prosa de muchos quilates, que se mimetiza con el entorno de la obra y nos hace vivir las historias desde dentro, como víctima unas veces, o victimario otras, siempre con total intensidad y sin necesidad de artificiosos giros ni frenazos, atrapando con naturalidad el interés del lector, que no dejará la novela hasta devorar las 178 páginas que la componen, y deseará tener en sus manos el siguiente volumen con la segunda parte de tan extraordinaria aventura a través de la costa oeste de los Estados Unidos de América.


Lectura imprescindible para los amantes del género negro y de la buena literatura en general, de corte clásico, donde el protagonismo lo copan los delincuentes, donde no hay policías, jueces, abogados ni investigadores, que nos muestra una sociedad enferma que de puro liberal tiene privatizada hasta la justicia, sustituida por la venganza.



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